Las cajas rurales en el contexto de concentración bancaria


En el cuadernillo “Empresa” de la edición dominical de ABC se publica hoy, 8 de enero de 2012, una interesante reflexión firmada por José Luis García Palacios, Presidente del Banco Cooperativo Español:

Cajas Rurales, una isla en el panorama financiero español.

Solo el 6% de la actividad financiera permanecerá en manos de las entidades de carácter social, que deberán afrontar el futuro con nuevas estrategias

En el agitado panorama económico español, como en el contexto global, el sector financiero ocupa un lugar protagonista y los medios informativos le vienen dedicando importantes espacios de información y de opinión. Su imagen se asocia en muchos casos con la génesis de la crisis y con su persistencia por las limitaciones al crédito que dificultan la recuperación. También se ha puesto de manifiesto la delicada situación interna por la que atraviesan determinadas entidades, que ha llegado a hacer peligrar su propia supervivencia y obligado a actuar enérgicamente a las autoridades financieras a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Esta percepción de carácter general es susceptible de ser matizada si consideramos la gran variedad de casos y circunstancias existentes. Así, a título de ejemplo, podemos apreciar que existen entidades gravemente afectadas en su cuenta de resultados por la elevada morosidad, causada por una arriesgada política de concesión de créditos, bien en el sector inmobiliario o en otros con un elevado componente especulativo, frente a otras que sobrellevan dignamente la situación. Ciertamente también la crisis es afrontada de modo diferente por los bancos o cajas según su dimensión y consiguiente ámbito geográfico de actuación, que puede ir desde entidades pequeñas con fuerte implantación en zonas concretas de extensión limitada, hasta las grandes que actúan en el campo nacional o en el internacional.

Entre las medidas que se están adoptando para superar las dificultades, sin duda la que presenta una mayor visibilidad es la concentración de cajas de ahorros, que pasan a operar como bancos. Esta afectación de la crisis a las cajas de ahorros está ocasionando una profunda transformación en la estructura del sector financiero. Efectivamente, en el año 2008 la actividad de depósitos correspondía en un 45 % a los bancos; en un 49 % a las cajas de ahorros y en un 6 % a las cooperativas de crédito. Es evidente que al final de la reestructuración en curso, las cajas de ahorros, ahora integradas en un grupo reducido de bancos de nueva creación, junto con los bancos tradicionales, coparán la mayor parte de la actividad financiera.

Este hecho supone un cambio cualitativo de enorme trascendencia que, en mi opinión, no ha sido suficientemente puesto de relieve ante la opinión pública. Es decir, el 94 % del sector financiero corresponderá a los bancos, sociedades mercantiles con ánimo de lucro, al haberse incrementado su cuota de 2008 con la que poseían entonces las cajas de ahorro, que revisarán su estatuto de fundaciones, que excluía la persecución de lucro mercantil. Por tanto, en estos momentos solo el 6 % de la actividad permanecerá en manos de las entidades de carácter social, las cooperativas de crédito, representadas básicamente por el grupo de cajas rurales.

Este porcentaje, que a primera vista podría parecer residual, ofrece algunas particularidades dignas de atención. En primer lugar se trata de entidades con una base social muy amplia, que alcanza 2,3 millones de socios en el conjunto nacional. Tienen 11 millones de clientes que son atendidos por 20.700 empleados en 4.600 oficinas. Nacidas para prestar servicios financieros en el medio rural, su campo de actuación se ha ido extendiendo paulatinamente a las zonas urbanas, pero manteniendo una dedicación preferente a las economías familiares, profesionales y pequeñas y medianas empresas.

Han sabido mantener su independencia respecto a las administraciones públicas, lo que si bien ha limitado sus posibilidades de negocio, ha favorecido el hecho de que se mantuvieran al margen de determinadas inversiones “políticas”. Por otra parte, sorteando tentaciones especulativas, su participación en la financiación de operaciones inmobiliarias ha sido en general mantenida en límites razonables. Finalmente, sin perjuicio de su implantación territorial limitada, crearon un grupo nacional que les otorgaba cohesión y las economías de escala necesarias para competir en un mercado enormemente complicado y competitivo.

Estrategia de futuro

En un escenario de reforma en profundidad de nuestro sistema crediticio, iniciada recientemente por el Banco de España, que transcurre con pasos acelerados, es oportuno plantear la cuestión de cuál es la estrategia de futuro más conveniente para que las cooperativas de crédito continúen prestando sus servicios a la sociedad española como entidades de crédito de proximidad. Vamos a intentar esbozar lo que estimamos pueden ser líneas directrices de esta estrategia.

Primera. Continuar el proceso de concentración de entidades, con una especial atención para preservar el arraigo al territorio de las mismas. En sintonía con este objetivo, se encuentra el reciente acuerdo entre las Cajas Rurales del Sur, de Extremadura y de Córdoba para formar en el suroeste español el Grupo Cooperativo Ibérico de Crédito, o los similares que se están produciendo en otras regiones españolas. Este proceso puede culminar en una intensificación del ya notable nivel de coordinación actual y una generalización del mismo al conjunto del cooperativismo de crédito nacional, respetando, como es lógico, la vocación de cada entidad.

Segunda. Confirmar la función de la Asociación Española de Cajas Rurales, como garante del equilibrio interno entre las entidades asociadas, evitando el predominio de grupos hegemónicos y salvaguardando una proporcionalidad equitativa en la que todas las Cajas Rurales se deberían sentir representadas.

Tercera. A través del Banco Cooperativo Español, participado por las cajas rurales y el DZ Bank alemán, profundizar en la coordinación interna del grupo, que también incluya a las sociedades participadas Seguros RGA, Rural Servicios Informáticos y otras. Las labores delegadas de supervisión y control interno podrían realizarse por la Asociación Española de Cajas Rurales, según el modelo que con gran eficacia se lleva a cabo en el crédito cooperativo en Alemania, o bién por la propia Asociación con la colaboración del Banco Cooperativo Español.

Cuarta. Cultivar la dimensión europea e internacional del grupo, que ya se expresa a través de la participación societaria del DZ Bank, el banco cooperativo alemán, en el 12% del Banco Cooperativo Español. Por cierto, que el DZ Bank, en contra de lo que viene siendo habitual y casi inédito en Europa, acaba de ver elevada su calificación crediticia por Standard & Poor´s, desde A+ a AA-. Esta entidad, que ocupa el tercer puesto en el ranking del sistema financiero alemán, coordina la actuación de las 1.150 cooperativas de crédito existentes en Alemania, con una cuota de mercado conjunta superior al 25%. El esquema de solidaridad y los mecanismos de soporte mutuo entre todo el sistema, junto con un modelo de negocio de marcado carácter local, han demostrado su eficacia en estos años de dificultades para la economía europea y para su sistema financiero.

Quinta. La labor social de las cajas de ahorros ha alcanzado general reconocimiento, en su doble aspecto de apoyo a actividades benéficas y patrocinio de iniciativas culturales, especialmente en aquellas de alcance local que suponían un importante factor de dinamización de las comunidades respectivas. Tememos fundadamente que esa misión se va a ver afectada a causa de la integración de las cajas de ahorros en bancos, que muestran una evidente inclinación a aplicar sus fondos con puros criterios de marketing. De hecho, ya se han empezado a observar estos efectos. En contra de esta tendencia, las cajas rurales deben preservar su espíritu social y continuar siendo, como hasta ahora, no solo protagonistas del desarrollo de las zonas rurales, sino también entidades comprometidas decididamente con las iniciativas surgidas de la sociedad circundante.

Sexta. Hasta este momento, en lo que a imagen se refiere, puede decirse que las cajas rurales han tenido un papel extraordinariamente discreto, en el que el contacto directo con socios y clientes ha primado sobre las campañas de publicidad a través de los distintos medios. Además, al no estar situadas en el ojo del huracán de la crisis económica, tampoco han suscitado la atención mediática como otras entidades, por fortuna en este caso. Posiblemente ha llegado el momento de que la potencia y las singularidades del crédito cooperativo se den a conocer al público en general como una alternativa plenamente fiable, que aúna la prudencia que siempre debe presidir el negocio financiero con la visión social inherente al mundo cooperativo.

Terminaré estas reflexiones expresando mi convicción de que el cooperativismo, en el sector crediticio como en otros sectores de actividad, es en los tiempos actuales un movimiento dotado de gran vitalidad, que conecta a la perfección con una aspiración generalizada de la población: que las decisiones que van a influir de forma significativa en su forma de vida no se impongan desde inalcanzables centros de decisión, cuyos mecanismos y motivaciones se desconocen, sino que se atengan a una transparencia saludable y democrática, en la que se escuche su voz y sus aspiraciones justas sean debidamente atendidas.

José Luis García Palacios es Presidente del Banco Cooperativo Español y Miembro de la Academia de Ciencias Sociales y del Medio Ambiente de Andalucía

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s